Te amo sencillamente. Y con mi facultad de amar. Con todo, lo aprendido. Simplemente y por vivir. Yo te amo, en virtud. A todo el querer qué tú, me das. Con certeza puede decir. Qué para tu amor no hay final, Si no, un sincero renacer. Porque, para el afecto. Solo dos, pueden entender. Y solo dos, pueden, distinguir. Lo que se originó, por solo ser. Y que no existe una razón. Para amar, como te amo yo para sentir, como sientes tú. Aquel enigma, descifrado en tu mirar. Algo que es, y que será Aunque el azul, se torne, de gris. Aunque ahora, en mi instaurada soledad. Ya no estés, tú.